Hablemos de moda nupcial: la novia moderna


Queridas lectoras, ya habréis visto que en este blog nunca se ha hablado de moda nupcial, ni de novias, ni de bodas, ni de nada similar. Es un tema que de momento no me llama demasiado la atención, porque presiento que el día de mi boda, de hacerse efectivo, está aún bastante lejano en el tiempo. Pero bueno, esto no quita para que a todas nos guste, a veces, soñar despiertas con el vestido, la fiesta, los detalles, dónde sentaremos a esa prima que nos cae tan mal...


Una ha asistido ya a varias bodas, y entre las mujeres, ya sabéis que quieras o no, lo que más expectación crea es el vestido de la novia. En la boda española estándar, debo decir que me parece que todos los vestidos acaban siendo iguales. Escote palabra de honor, cuerpo ajustado pero falda voluminosa con algunas capas, tejidos semi-tiesos difíciles de domar y de extraña caída... un estilo que a mí me espanta pero que desde hace un par de décadas es lo que triunfa en temas de moda nupcial.


No siempre es así. He tenido la suerte de asistir a alguna boda donde la novia ha optado por pasar de convencionalismos y se ha buscado un vestido a tono con su estilo, y lo mismo con el peinado y maquillaje (no hay nada peor que ir a la boda de tu prima, y que al llegar la novia no la reconozcas bajo todo ese maquillaje experimental que se ha puesto). Cuando ésto ocurre, siempre alguien se lleva un disgusto. Que si la suegra quería que llevase la joya de nosequién, que si la tía Pepa quería un vestido clásico de toda la vida, etc. La novia más favorecida es la que, sin perder su estilo, consigue realzar ese día sus virtudes y obviar sus defectos.


Y es que al organizar ese día, si no te impones un poco acabas organizando la boda que tu suegra/madre/tía/pongaaquíelnombredesuparientefavorita hubiera querido para sí. Yo siempre he pensado que el vestido de novia no tiene que ser ni excesivo, ni artificial, ni dar aspecto de estar 8 horas arreglándose, ni que parezca que la novia es otra persona. Y esta mañana he visto este reportaje de Vogue, y me he quedado absolutamente obnubilada.










Es una novia muy aflamencada, muy racial y muy española, pero sin caer en los típicos vestidos de novia flamencos que estamos acostumbradas a ver en Victorio&Lucchino u otros diseñadores especializados en el estilo, donde pibones exhuberantes y agresivos visten vestidos que marcan en exceso las curvas y enseñan escote a toda costa. Las fotos son una delicia, os aconsejo ver el reportaje entero aquí.

Navegando por la web, he visto otras imágenes de novias, de estilo relajado y natural, donde me veo más identificada. La novia moderna huye de tejidos tiesos y maquillajes que disfrazan, y es que si a diario no te pones un maquillaje que te cambia el rostro, ni un peinado de artificios imposibles, ¿por qué hacer experimentos ese día?

Este vestido, sencillo y encantador, me parece ideal para una novia que no quiere dejar de ser tradicional sin perder su encanto personal.

El pelo suelto es una opción a tener muy en cuenta ese día. Una cinta con pedrería sobre un cabello suelto realza la belleza típica española, de piel blanca y ojos y cabello oscuros. La manga larga cada vez me gusta más para el gran día.




Y es que no veo que precisamente ese día haya que ser exhuberante ni artificial, y enseñar pecho, hombros, espalda y todo a la vez, de hecho lo veo fuera de lugar. Veo mucho más bonito una espalda que llame la atención, sin caer en la vulgaridad, y tapando el pecho, los hombros, o ambos.





Aquí muchas dirán que odian este tipo de bodas a lo moderno, que al final todas están tan llenas de clichés como una tradicional (las fotos del ramo, novios en una campiña, detalles de letreritos monos y mil chorradas más). Pero bueno, puestos a elegir, abogo por este cúmulo de cursilerías en detrimento de la boda de 400 invitados en un salón impersonal con vajilla de estilo caduco y decoración mediocre. 



Yo hasta me atrevería a pasar de la típica joyería buena, y darle rienda suelta a la imaginación metiendo bisutería en los complementos.


Los ramos atípicos son otra idea que me encanta. Esos arreglos florales que luego sirven de adorno en la mesa nupcial, los veo un poco demasié. El ramo debe ser un detalle bonito, pero que no reste protagonismo a la novia, sino que la complemente. Me gustan los ramos de aspecto improvisado, pero con cierta concordancia en formas y colores.





Volviendo al pelo, un recogido de ocho horas de elaboración con tres botes de laca encima y formulación matemática que calcula los volúmenes del mismo, es algo que me parece pretencioso y rancio. Habrá quien necesite una ayudita como extensiones, o algún relleno, pero si se puede prescindir de ello, mejor. Un peinado que no diste mucho del estilo normal de la casadera, me parece lo más apropiado. Y si queda algo desenfadado, mucho mejor. Tienes la vida entera para experimentar con estilos... no lo hagas justo ese día.



Si hay que añadir algún adorno, creo que hay que huir del típico tocado de flores tiesas y plumas que venden muchas tiendas de moda nupcial. Lo de hacer el tocado con la misma tela del vestido, ya me parece pasarse. A mí me gustan las coronas de flores y las diademas con pedrería. Aquí no se trata necesariamente de ser discretos, sino de conseguir un resultado natural. Y si el vestido es sencillo, nos podemos permitir un tocado grande.





Y no podemos olvidar los tradicionales cancanes XXL que hacen que la novia no pueda sentarse con normalidad y que deambule por ahí con órbita propia. No encuentro el sentido a esta costumbre. Con lo sencillo que es echar mano de un vestido con buena caída, mucho más favorecedor, cómodo y bonito.











Y hasta aquí mis reflexiones de hoy. Está claro que para gustos, colores, y también hay novias tradicionales que van preciosas, pero sinceramente, la idea de la boda en una campiña con fotos de detallitos moñas y millones de flores en el pelo es algo que me apasiona... ¿qué decís?

¿Habéis celebrado vosotras ya vuestro gran día? ¿Cómo es el vestido de vuestros sueños? ¿Qué estilo de boda es el que más va con vosotras?

4 comentarios:

  1. Hay propuestas preciosas para este dia tan especial.

    Zepequeña.

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  2. Coincido mucho contigo en este tema. Me parecen super catetas las bodas habituales, artificiales y extremadamente preparadas, donde no se sienten cómodos ni los novios ni los invitados. A mí me va lo natural, las flores, la frescura... Pero supongo que todavía quedan muchos años para mi boda, si es que algún día llego a casarme.

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  3. Yo tambien lo veo lejano..y aun asi ayer publique tambien un post sobre bodas.
    Besazos
    Thinking About Clothes

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  4. Vaya!! Yo me caso el año que viene, y ya me he puesto con la búsqueda de vestido. Y es dificil encontrar vestidos diferentes, originales, frescos... Has puesto preciosidades!!! BUEN POST!!! :)

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